En Febrero de 2015, mi amiga ecuatoriana, Alejandra y yo tomamos un bus que nos llevó por una hora desde Cuenca, camino al sur, hasta la pequeña población de Susudel. Una vez allí, una pequeña camioneta nos condujo en un recorrido de 20 minutos por un tortuoso camino de tierra hasta La Paz, una hacienda de 200 años ubicada en el fondo del valle.

Bienvenidos a Susudel

Parada de bus en Susudel

Este lugar es conocido como Zhurac Pamba, que significa Valle de los Comienzos en Quichua, lengua de una de las múltiples nacionalidades indígenas del Ecuador. Es la tierra ancestral y hogar de Alejandro Valdivieso, conocido afectuosamente como Taita Alejo. Muchos idiomas nativos usan términos relativos a la familia tales como Hermano, Hermana, Madre, Padre, no solamente para describir una relación de consanguineidad sino también como una manera de honrar a quienes ostentan valores como la sabiduría y son merecedores de respeto. No solamente usamos estos términos para referirnos a las personas, sino que los usamos también para honrar nuestros vínculos con otras formas de vida como Abuela Ayahuasca, Abuelo Abedul, Taita Urcu o Madre Tierra. Taita Alejo se ha hecho merecedor del respeto de miles de personas con quienes ha compartido su conocimiento durante los últimos 20 años.

Zhurac Pampa: El Lugar de Los Comienzos

La Paz: El hogar ancestral de Alejo

Al inicio de mi llegada a Zhurac Pamba puedo percibir la conciencia de la sacralidad, el espacio ceremonial y la gratitud a la vida. Nos saludan varias generaciones de perros, pollos, patos, gansos, gatos, y también un pavo con extremado sentido territorial. Taita Alejo me recibe de manera familiar con un abrazo y un beso de bienvenida. Hay un árbol cargado de naranjas maduras y otro con granadas. El aroma de los jazmines perfuma el aire. En cada visita nos encontramos con otros viajeros – gente que ayuna en su Búsqueda de Visión, familia, vecinos, y funcionarios del gobierno que buscan documentar la presencia de los majestuosos cóndores. En esta ocasión, Galo, un amigo de infancia de Alejo, se encuentra allí

Los perros disfrutan el calor del Fuego Sagrado

Galo; amigo de infancia de Alejo

Emplazado de forma prominente en el patio central de la hacienda se encuentra el círculo ceremonial rodeado de piedras y bancas de madera. Dentro del círculo el fuego sagrado ha ardido de forma constante desde el solsticio en Diciembre de 2012, acompañado por un altar de variados objetos alrededor de un alto cactus de San Pedro. El círculo

El Círculo Ceremonial

ceremonial sirve de protección alrededor de un domo utilizado para la realización del Temazcal, conocido en el Norte como Sweat Lodge. Tengo una afinidad espiritual con el Temazcal y la Búsqueda de Visión; éstos constituyen las bases de mis propias enseñanzas recibidas en la tradición de los antiguos Ojibway, de mi Abuela Keewaydinoquay[1] de los Grandes Lagos, desde el inicio de la década de 1980.

Dentro del hogar, una edificación de tipo español con paredes de adobe, no hay electricidad. Un reservorio provee el agua que llega al lavadero de la cocina y a una ducha en el patio. El pueblo provee de abundante agua potable, y suficientes cilindros de gas para la cocina y la lámpara que ilumina la cocina grande y oscura.

Taita Alejo y Alexandra

 

Mientras inicia nuestra entrevista, Taita Alejo, Galo, Alejandra y yo nos sentamos alrededor de la larga mesa de madera de la cocina. Alejandra y Galo han vivido en los Estados Unidos y hablan español e inglés. Aleja ndra realiza la mayor parte de la traducción para Taita y para mí. Me entero así que Galo y Taita Alejo -ambos bordean los 70 – tuvieron un papel significativo en el despertar de las prácticas relacionadas al uso de las plantas medicinales enteogénicas, tales como el cactus San Pedro en el Ecuador de inicios de los 80.

Taita Alejandro

Por Onani Carver

Traducción Alejandra Moreno

Entrevista: Primera Parte  Susudel, Ecuador  Febrero de 2015

Taita: Galo conoce el San Pedro realmente bien. Fue él quien me lo dio a conocer al inicio de la década de los ’80.

Onani (a Galo): ¿Alguien te enseñó acerca de los usos del San Pedro?

Galo: Todo el conocimiento sobre el San Pedro nos llega a través del mismo San Pedro. Había un chamán que usaba San Pedro para curar a la gente. Vivía en el pueblo de San Pedro, cerca de Loja. Empezamos a usarlo después de haber tenido experiencias con LSD y mezcalina traída de los Estados Unidos. Nosotros lo llamamos Gigantón.

Taita: Ha sido llamado San Pedro desde los tiempos de la colonia, por la idea de que es San Pedro quien guarda las puertas del cielo, o tiene las llaves para acceder a éste. También se lo llama Gigantón porque, cuando la medicina te toca, empiezas a ver y sentir todo como seres gigantescos. Te vas a dar cuenta que la presencia de algunas de las rocas y los árboles, los animales y la gente son más grandes de como las verías normalmente.

 Galo: Aprendimos a cocinarlo. Le pedí a la mujer que lo hiciera. Cocinó el San Pedro por 3 días seguidos. La primera vez que lo preparamos, usamos toda la planta; no sabíamos que no debíamos usar solamente una parte de ésta. Eso sucedió en 1982. Ahora estoy aquí, en Zhurac Pamba, para tener una nueva experiencia con San Pedro. Yo no intervengo en nada. Ése el trabajo de Alejo.

 Onani: ¿Cómo usa Taita las diferentes medicinas – Ayahuasca, San Pedro, Tabaco, Temazcal, Búsqueda de Visión?

Taita: Lo primero es el conocimiento de las personas. Al inicio uso tabaco para todos porque él es quien abre. Se fuma, se sopla, se quema, se toma, se inhala. Generalmente lo soplo por la nariz y también lo quemo en el fuego, por supuesto. Como sanadores, solamente somos mediadores o instrumentos. La conexión es el fuego. La primera vez que doy la medicina es para conectar con el fuego. A través del fuego entonces elijo lo que las personas pueden necesitar.

Ayahuasca se usa para informar a la gente, también para limpiar, para hacerlos perder sus temores. Siempre será una visión fuerte la que venga a través de Ayahuasca. San Pedro es parte información acerca de lo que es la Luz; ofrece la fuerza que se requiere para sanar aquello que Ayahuasca nos ha contado. San Pedro nos otorga el coraje. Los Honguitos son para celebrar con alegría aquello en lo que vamos a convertirnos; son la luz total. Uso 4 medicinas, más o menos –Tabaco, San Pedro, Ayahuasca y Honguitos.[2]

Onani: ¿Cómo se convirtió en Taita?

Taita: Me llegó. Inicié mi búsqueda de visión por cualquier otra razón, menos la de convertirme en Taita o correr temazcales. Fue necesario cambiar mi visión. Pude ver otra posibilidad para mi crecimiento espiritual a través de estas experiencias. Me vi forzado a convertirme en lo que soy ahora, a través de mi búsqueda de visión, que duró 4 años. La Pipa, el Temazcal, la Búsqueda de Visión, todas llegaron a mí de la forma más inesperada. Empecé a recibir estos dones de la sanación. Hago esto por porque tengo un rezo. No soy un chamán. No estaba buscando estos dones; ellos me llegaron simplemente. Incluso esto de ser llamado “taita”; no me considero un chamán. Lo único con lo que cuento es mi propio “Rezo,” mi propio poder, con lo que me permito acercarme a esta posibilidad de ayudar a los otros.

Alejandra: ¿Qué es un Rezo, en qué consiste?

Taita: Es a través de un maestro, o una persona que tiene cierto poder, que te es transmitida esta posibilidad. Es recibir una autorización para hacer algo en servicio de la gente. Aurelio Díaz es mi maestro y él fue quien me dio el Rezo.

Siempre debe haber alguien que se encuentre en una posición más avanzada, alguien a quien recurrir y que pueda guiarte. Aurelio me dio mi nombre que significa “Hombre que danza mirando al Sol en el Paraíso.” Él me dijo que tenía que prepararme y que tenía la capacidad para servir a los demás. Ahora lo hago. Tengo el Rezo, que es mi oración y mi propósito, y su autorización.

Aurelio conoce las energías de la Tierra. Él me ha demostrado un profundo conocimiento de las energías del Agua, de la Tierra, del Fuego y del Aire. Me ha enseñado a no dudar de estos poderes, a creer en ellos.

Aurelio vino a Cuenca, desde su tierra natal de México por primera vez hace 20 años, en los años 90. Esta fue la primera vez que participé en una ceremonia. A partir de esta ceremonia comprendí que la única manera de salvar a la Madre Tierra y a las generaciones futuras es cambiar el espíritu de las personas.

No me considero a mí mismo un chamán, solamente sé que puedo compartir las ceremonias. En ese tiempo no había un lugar donde realizar las ceremonias en Cuenca. Era algo prohibido, cuestionado. Pero la gente quería celebrar las ceremonias. Vinimos a Zhurac Pamba, que era mi hogar ancestral. Pero durante ese tiempo habíamos sufrido una larga sequía y todo estaba demasiado seco, tanto que ya no podía subsistir la gente. Aurelio me pidió que estableciera un propósito para la ceremonia y yo pedí que lloviera. Aurelio realizó un ofrecimiento con tabaco y dijo “Si quieres que celebremos las ceremonias, entonces danos la lluvia.”

La ceremonia tuvo lugar durante la noche. Cerca del amanecer, casi al finalizar la ceremonia, extendí mis brazos al cielo en una oración. Sabía que sería posiblemente la última vez que estaría aquí pues ya no era posible sobrevivir en estas condiciones. No es como lo ven ahora; toda la vegetación se había acabado, sólo había polvo, nada. Miré a lo alto y vi una luz allá lejos que venía bajando, bajando.

A cierta altura pude reconocer que se trataba de un vencejo. Estas aves tienen un conocimiento especial, saben cuándo va a llover. Vi cómo el ave venía bajando y bajando en picada hasta casi tocar el fuego y después dispararse de vuelta a lo alto. La esposa de Aurelio estaba allí. Le pregunté si lo había visto. Ella ya no está en la Tierra; desde el cielo donde ella está no me dejará mentir sobre lo que vi.

Le dije a Virginia: “Va a llover.” Y ella dijo “Sí. Esperemos que podamos salir.” Cuando la última persona se fue, la lluvia empezó a caer.

Así fue cómo conocí a Aurelio. Pensé “¿Cómo puede ser esto?” No puedo saberlo, pero entiendo que hay algo. Ahora si alguien habla acerca de un chamán, me fijo para ver qué es lo que esta persona hace; presto realmente atención para saber qué es capaz de hacer. Cuando ellos saben pueden mostrarte cosas de las que no puedes dudar, cosas que son reales. Hay más historias pero no quiero que después digan que estoy loco. ¡Jajaja!!

 Onani: Veo a muchos maestros espirituales enfrentarse a alguna forma de dificultad. Se les muestra así que existe una forma diferente de conciencia, más allá de la realidad física. ¿Ha experimentado usted algo parecido?

Taita: Muchas.

Onani: ¿Una apertura o algo como una iniciación?

Taita: Mi iniciación fue poder ver el futuro de mis hijos. No me encuentro en este camino porque tenga relación con ninguna idea espiritual, solamente por la Naturaleza y la Tierra. Mi fundamento es mantener vivo el medio ambiente. Si no hubiese agua, ni sol, ni viento, no tierra, tampoco habrá Dios. No habrá seres humanos que puedan vivir ni rezarle a Dios. Dios no existe si no hay alguien que pueda rezarle. Espero que mis hijos y nietos y tataranietos puedan mantener la esperanza de Dios en esta Tierra. ¡Y ahí voy!

Alejandra: ¿Imagino que usted está evitando el uso del término espiritual porque trata de entenderlo fuera del contexto de las tradiciones religiosas?

Taita: Mi propósito es cambiar las almas. No el espíritu, porque eso es inmutable, no se puede cambiar. Las almas de la gente pueden profundizar al reconocer la presencia y la posibilidad de comunicación con los cuatro elementos – tierra, fuego, agua y aire. Solamente haciendo esto la Tierra tendrá un futuro. Esta es mi tarea. Éste es el propósito que me fue entregado por mi maestro. Al ofrecer medicina, temazcal, limpias, el propósito de estas medicinas lleva a una finalidad más grande de ayudar a la gente a conectarse con los elementos y descubrir la importancia de esta conexión.

Onani: Usted usa la Pipa, el Temazcal, los Honguitos. ¿Es esta una mezcla de las diferentes tradiciones?

Taita: Si, San Pedro, Ayahuasca, la Búsqueda de Visión. Todas ellas son diferentes medicinas de las Abuelas y los Abuelos. Todas son el mismo camino espiritual.

Onani: Muchas culturas nativas en el mundo pasaron por períodos de gran dificultad atravesadas por situaciones de invasión y opresión. Sus tradiciones se volvieron ilegales y fueron estigmatizadas como malignas, equivocadas o irracionales. Y aun así, también comparten profecías acerca de la necesidad de que sus tradiciones se volviesen secretas u ocultas. Las profecías también hablan de un tiempo de florecimiento y unidad. Ahora es el tiempo de esta unidad. Mi propia cultura Ojibway tiene una profecía en este sentido, al igual que la cultura Maorí de Nueva Zelanda. ¿Es ésta idea parte de su tradición, como la profecía del Águila y el Cóndor? ¿Es éste un tiempo de unidad?

Taita: Cuando la gente siente que existe un riesgo para su sobrevivencia hay una respuesta inmediata en busca de solución. Cada ser humano siente esto. Podemos cambiar nuestras actitudes vitales hacia lo que tenemos en este tiempo que estamos viviendo. Podemos pensar en las generaciones por venir. Un Taita, un ecologista que se llama Arturo Eichler, dice, “Lo más probable es que los humanos desaparezcan antes de que logremos algún cambio de actitudes.” Es más fácil desaparecer que cambiar nuestro modo de ver. Pero como lo último que se pierde es la esperanza, seguimos luchando.

Onani: Y eso es verdad tanto en un nivel personal como cultural. A veces es más fácil desaparecer o morir que enfrentar con coraje un cambio personal en nuestras vidas.

Taita: Para eso son las medicinas sagradas, para cambiar la visión. La Tradición dice que “así es como debe ser.”

He visto cambios a través de los últimos 20 años. La gente está haciendo cambios en el medio ambiente; antes ni siquiera se hablaba de eso. Aun cuando parecería que no cambia nada, la gente está más consciente, el discurso de los políticos demuestra una conciencia de lo que está ocurriendo. ¡Hasta tenemos a Greenpeace! ¡Jajaja! Es un pequeño cambio…

Onani: Por lo general, es el dolor en la vida de una persona lo que la enfrenta a su propósito espiritual.

Taita: Ahora te voy a decir lo que me dijo mi maestro una vez. ¿Cómo puedes pretender conocer el Espíritu si ni siquiera conoces lo que está realmente cerca de ti? El Espíritu podría ser, no tenemos la seguridad de que así sea. Lo que tenemos aquí es lo que conocemos. Primero tenemos que cuidar de este nivel básico de todo lo que nos rodea. Lo que nos ha sido dado son los elementos, la tierra, las cosas inmediatas de la vida. Nadie ha regresado de allá para contarnos nada, así que mejor cuidemos de lo que conocemos acá.

Onani: En Ojibway tenemos una palabra para eso, “Kewabna.” Significa “¿Quién sabe?” Y eso significa que no sabemos ni necesitamos saber; no nos ha sido dado conocer. Confiemos en el misterio.

Taita: Para creer en Dios tienes que ser fanático puesto que no puedes probar su existencia. No puedes darle un nombre. No existe una posibilidad de conocerlo. En lugar de intentarlo, quedémonos con lo que tenemos acá.

Onani: Mi abuela es mitad nativa y mitad escocesa. Ella se crio en una aldea nativa y fue una de los pocos niños que no fueron enviados a escuelas en condición de internos. Los Antiguos quisieron asegurarse de enseñarle las tradiciones para tener a alguien que pudiera darles continuidad. Ella fue rechazada por ambas sociedades, la dominante y la nativa. Ella comprendía el sentir de ser rechazada por ser quien eres. Ella siempre decía “Lloramos con las mismas lágrimas y sangramos la misma sangre. Enseñaré a quien sea con un corazón abierto.” Usted también enseña a mucha gente diferente.

Taita: Si queremos que algo grande suceda, tenemos que compartir de la forma más amplia posible. Esa es la manera como recibí las enseñanzas. Conozco a gente del norte que dice que es preferible dejar que las tradiciones mueran antes que compartirlas con otros que no son de su sangre. A ellos no les gusta que la gente que no pertenece a sus tribus use sus tradiciones como la pipa y otras medicinas. Aurelio hizo una apertura mundial de estas tradiciones y él no es apreciado por su propia gente ni por otros de fuera. Puedes hacer una búsqueda en internet y vas a encontrar muchas fallas. La gente no habla bien acerca de él.

Onani: Sí, lo mismo le ocurrió a mi maestra.

Taita: Aurelio tiene muchos hermanos y hermanas. Su abuelo vino y le dijo a su madre, “Tienes muchos hijos. Dame uno para que viva conmigo.” Y Aurelio dijo “¡Ella me entregó a mi abuelo!” Su abuelo era un hombre de medicina. Aurelio conoció a mucha gente de medicina alrededor de su abuelo.

Onani: ¡Es como mi Abuela precisamente! Su abuelo también era un hombre de medicina.

Taita: Cuando Aurelio creció, viajó a los Estados Unidos y allí trabajó duro. Como su herencia, el abuelo le dejó su caja de herramientas. Era una caja con instrumentos ceremoniales. Se la heredaron a él. Su madre le preguntó “¿Qué vas a hacer con esto, la quemarás?” Así fue como se hizo cargo de esta caja de instrumentos de ceremonia.

Aurelio sabía que la espiritualidad en los pueblos nativos de América nunca se había apagado. Simplemente estaba oculta. Así que los Abuelos le dijeron que él sería el encargado de su renacimiento, para ayudar a traerla de vuelta y compartir y esparcir las tradiciones. Así lo ha hecho alrededor de todo el mundo. Temazcales alrededor de todo el mundo: Japón, China, por todo lado.

Onani: Y usted tiene un centro aquí en Zhurac Pamba donde la gente puede venir y aprender de las medicinas.

Taita: No, no considero esto un centro, sólo un punto. Es un lugar donde una persona puede, en primer lugar, encontrar un hermano. Quizás iniciar una búsqueda de visión y familiarizarse con las tradiciones. Todo comenzó aquí; la primera Búsqueda de Visión, la primera danza. Este es un punto inicial, un lugar para comenzar.

Onani: ¿Usted también va a otros lugares para apoyar a la gente, como sus hogares?

Taita: Trabajo con muchas otras personas y organizaciones. Trabajé con el Banco Central y el Museo de Pumapungo[3] visitando las comunidades. Crecimos bastante con ellos. Trabajamos con la comunidad de Saraguro[4]; ellos han desarrollado algo muy especial; han recuperado muchísimo sus tradiciones. Pero todo comenzó en Zhurac Pamba.

Galo (quien se ha mantenido escuchando toda la conversación, habla por primera vez): Alejo celebra ceremonias en el estadio cada vez que una nueva autoridad se posesiona en el poder, como el alcalde. Entonces toda la comunidad toma San Pedro.

Taita: He dado de tomar San Pedro a 200 o 300 personas en cada ocasión.

Onani (sorprendida): ¿Qué sucede cuando todo el pueblo toma San Pedro junto?

Taita: Soplé tabaquito[5] a 200 o 300 personas. El propósito de la ceremonia es poder centrarse. No es una gran cantidad de medicina. Es una media hora para enfocarse juntos en un propósito común. Ellos se enfocan en el Fuego, la meditación, la oración. Hacen juntos la ceremonia.[6]

Y por eso es que tenemos un movimiento ciclista en Cuenca.

Onani: ¿Ah? ¿Cómo se relaciona la ceremonia con las bicicletas en Cuenca?

Taita: Fui invitado por el Museo de Pumapungo para unas caminatas. Una vez, no hubo caminantes, sólo un poco de ciclistas. Tomamos medicina y nos enfocamos en un propósito común. Tuve esta idea de que anduviéramos en bicicleta al menos una vez por semana, para ir al trabajo. Ahora Cuenca ha desarrollado ciclo vías y hay bicicletas disponibles para todo el que quiera los días domingos. Me siento complacido de que esa semillita que planté ha empezado a crecer.

 

Notas Finales

[1] Abuela Keewaydinoquay – Una de las últimas Mujeres de Medicina, heredera de la tradición Ojibway de la región de los Grandes Lagos. Fui su aprendiz en temas de etnobotánica y ceremonias tradicionales desde los inicios de los ‘80.

[2] Honguitos – Diminutivo usado en español para referirse a cierta variedad de hongos de la variedad psilocibes

[3] Banco Central Pumapungo – Un maravilloso museo y parque arqueológico den Cuenca, Ecuador

[4] Saraguro – El nombre de una población al sur de Susudel, así como también el nombre de un grupo étnico quichua-hablante de la misma región. Tanto Saraguro como sus pobladores mantienen su vestuario, artesanías y costumbres ancestrales.

[5] Tabaquito – Una mezcla de 7 plantas ceremoniales pulverizadas, junto con tabaco como base.

[6] La noche que Alejandra y yo participamos de una ceremonia de Ayahuasca en Zhurac Pamba, hubo otras tres mujeres que lo hicieron con nosotras –la directora y 2 funcionarias de una organización que ofrece asistencia a familias necesitadas de Cuenca. (Cuenca es la tercera ciudad del país y la capital de la provincia del Azuay) Estas personas querían experimentar una ceremonia de Ayahuasca como una posibilidad de incorporar esta vivencia a su programa de asistencia, enfocado a tratar situaciones de violencia doméstica y adicciones desde una perspectiva personal, histórica y sistémica.